domingo, 11 de mayo de 2008

MARCO TEÓRICO: ESQUEMAS DE LOS DISCURSOS PARA LA CONCEPCIÓN DE LOS GRUPOS DE PROFESIONALES Y LA DIFERENCIACIÓN DE IDENTIDADES



“Imbuidos por la tendencia dominante de una economía dirigida por las leyes del mercado como norma fundamental, (…) la educación es tomada en documentos internacionales como una mercancía sometida a la oferta y la demanda para efectos de la financiación, la administración y la cobertura”[1]

La polémica nacional acerca de la Educación Superior Pública, entendida ésta como aquella que ofrece el estado, está dada en razón de la preocupación nacional, gracias a la crisis financiera y administrativa, de orientación y de calidad que nos afecta a todas las personas. Muchas de las operaciones y aplicaciones a la solución del problema que ofrece el estado, son estructuradas teniendo firme el encuentro de la estabilidad y la amplitud de posibilidades (haciendo uso de la metáfora de la que tanto se creen quienes por resultados de la inmaculada mirada reduccionista y de ahorros que posee el estado en el desarrollo de la educación, no adquieren una mayor profundización en la educación) para todos los ciudadanos en los campos de la educación, cultura y sociedad. Para entender el problema es debido pensar que en el hacer y deshacer de las posibilidades de la ciudadanía colombiana no hay diferenciación, ya que sólo se han hablado y alardeado planes de mejoramiento que no han encontrado materialización y aplicación. La” virtud” de estar en el ámbito académico, así llamada e idealizada por negligencia en nuestro país, es un hecho desfavorable para comprender que, todavía y al parecer en esto permaneceremos un tiempo más, somos un país tercermundista que no ha logrado establecer la educación como derecho inherente al ciudadano así lo haya planteado en su constitución. Los procesos de socialización primaria de nuestras regiones se están configurando en función de las políticas neoliberales de las entidades de socialización secundaria, en nuestro caso, la universidad. Es el constante impacto de querer invalidar a la población, de quererla educar a profundidad y con fundamentos sólidos, con destrezas investigativas, con respaldo económico para el emprendimiento de planes para la evolución de la sociedad; éste es el gusto que encuentra el gobierno y que se ejerce por el simple de hecho de invertir en educación, desarrollo cultural e investigación, y que no pretende detener la ejecución de la disminución en costos para una pobre educación, basada en la falta de integridad docente, y la distribución de conocimiento poco útil para la solución a nuestro problema. Así como nuestra historia nos recuerda el memorable homicidio de todos aquellos quienes hubieran podido establecer la base de una educación dialógica[2], donde se integraran las concepciones surgidas en cada uno de los contextos, de nuestra realidad, logrando así un desarrollo del individuo en aras de la experiencia y conocimiento en pro del cambio social. Pero, a pesar de tener la evidencia fiel de la ingratitud de los gobiernos por aquellos quienes buscaron beneficiar a toda la nación, se siguen promocionando los principios éticos y morales para la formación y consolidación del individuo “mudo”, desasociado de su contexto, lleno de eso que se llama “pan pal circo”, cabalmente adaptado a la exigencia del gobierno: no pidas mucho, sé sincero y habla de lo que nos conviene. Nada de lo que pudiéramos rescatar en éstos individuos, que hacen de identidad una partícula más dispuesta a formar la masa. Muchas de las sociedades y grupos de personas que han tratado de romper el esquema impuesto, han sido mentalmente masajeadas, sin darse cuenta, por persuasión, para que su rol y sus parámetros configurativos personales se enfoquen en seguir reproduciendo lo que a una sociedad de consumo le favorece. A más tardíos efectos o reproches insuficientemente estructurados para cambiar la “capa de verdad”[3] que se nos implanta mental, y en muchos casos, inconscientemente, se hace más fácil la adopción de nuevas medidas que, siguiendo su juicio de productividad, no buscan alterar el compromiso con la “terapia cerebral”[4], sustento del consumo. Aquí yace la complicada situación de los egresados universitarios, de ésos clientes que no suelen reprochar lo enseñado por papá, que a pesar de versen reducidos a su oficio reproductor, no acatan ninguna orden que esté fuera de los índices dictados por su madriguera educativa. Decimos difícil, ya que son identidades distintas, con formulaciones rivales, una que se la jugaría por el fomento de una educación apta para el conocimiento producto de la libertad expresiva, de la equidad y propiedad del conocimiento, libre de tabúes, de fronteras limitantes; y otra que nunca dejaría la huerta paternal, de la que muchos somos producto pero que nos conduce a la dicotomía estudiantes-clientes. Es la descripción de las políticas de “Focalización y Estratificación”[5] lo que nos permitirá identificar la falacia de cada uno de éstos parlamentos y dar razón de su porqué dinámico al interior de la sociedad.

La educación universitaria, está basada en su compromiso con la sociedad para la proyección y establecimiento de propuestas en la solución de problemas. Más es evidente que la falta de aportes con la que vive el gobierno, nos conduce a una privatización esquizofrénica de todo cuanto se concibe como conocimiento. Es entonces la comunidad, a la espera del cumplimiento de los derechos que como ciudadanos tienen, quien padece de las consecuencias de una baja calidad educativa y de una educación llena de especímenes, de profesionales, que confeccionados por la entidad educativa – mercantil, llega tan sólo a dinamizar aún más los discursos neoliberales. La educación es prioridad para las naciones, y ante el mal de nuestros problemas, el gobierno decide incrementar la demanda de entidades educativas, pero con una disminución enorme en el presupuesto destinado a ello. Mas la “virtud” se continúa proclamando. El hecho de pedir educación sin que el estado propicie los espacios y los recursos, sólo desemboca en la bienvenida de una educación de baja calidad y hasta la producción en serie de centros educativos de garaje. El estado parece muy obvio hasta aquí, pero sólo es cuestión de método entender su lógica. La financiación se redujo extremadamente, y se comenzó a trabajar en el discurso de la Focalización: Políticas que encabezan y se ejecutan en pro de quienes no pueden tener acceso a la educación por su estrato, a los más pobres o desfavorecidos. Una disculpa más para evitar el incremento económico e inversión a gran escala en la educación. Luego se implementó el sistema de Estratificación: Distribución de la población en una serie de categorías que datan de su capacidad y condiciones económicas. Viendo más sobre esto, se hace notar i que la exclusión vive a cada día aún más en nosotros. Permitámonos una traducción: quienes dinero tienen educación compleja tienen, el resto simplemente en profesionales no piensen. Aquí es muy triste conocer la estupenda labor de quienes no plantean una educación basada en la igualdad, de la que el estado debe proveer así como en las potencias mundiales, donde la clasificación no está dada en los campus académicos. Pero, ¿han estado siempre las clasificaciones en nuestro estado?. La identidad se nos ubica aquí como un constructor a manos de quienes apetecen el dominio de los postulados académicos de las universidades, o sea, de las comercializadoras de conocimientos que nos ofrecen a los estudiantes como vía a la continuidad de éstos discursos agravados. Identificarnos con los oficiales de producción en masa es lo que vivimos actualmente. Las polémicas no han resuelto nada, hay vislumbrado tan sólo una zona del campo. Nos metemos de fondo a lo que quieren las clases dominantes, dueñas y avaras del poder (no quisieran que parte de él llegara a nosotros). Nuestra academia está infestada del moho que nos enceguece. Hay una gran manera de llamarnos, en oficinas somos Doctores y Asesores (de reproducción vía cualquier medio) y en las calles somos partidarios de la anti-autonomía, ése que nos inmiscuye en la práctica mecánica de factores disciplinante y capitalistas y que anula nuestra visión particular de las cosas. Nos hicimos imprenta del consumismo sin importar qué tanto conocemos o manejamos. La sistematización de todos estos discursos será dirigida cada vez más al alivio de sólo producir unos pocos profesionales y muchos funcionarios, los profesionales por supuesto seremos servidores de quienes nos inscriben en las políticas neoliberales, sino lo evitamos.
La inversión, debe incrementar, la política del libre conocimiento debe establecerse, la organización financiera debe estar subsidiada hasta niveles óptimos de calidad por el estado, la privatización debe darse como apoyo a la educación profesional pública, los colombianos deben generar nuevas maneras de hacer empresa[6], donde se haga uso de nuestras culturas, donde se manejen los cimientos de la Alteridad[7].
La virtud debe entenderse como producto de una sociedad en evolución intelectual, en todas las personas, no sólo en un puñado de la población. Nuestra visión de los profesionales, y nuestra propia concepción debe integrar los espacios entre nuestras culturas, debe aplicar conceptos aptos y nutritivos para la solución de nuestras problemáticas. Los discursos deben ahondar en un real y conmutado desarrollo en pro del bienestar de toda la nación, sin diferenciación.
A diario y a medida que todos como individuos vamos haciendo parte de la sociedad, vamos definiendo nuestras maneras de ser, de pensar y de actuar, aprendemos códigos de conducta y nos adaptamos a ellos.

La educación resulta entonces en la socialización familiar como un valor, que desde niños en nuestros hogares nos inculcan y palabras como: “mijo estudie para que sea alguien en la vida”, se escuchan a diario.

La familia es entonces uno de los grandes y más importantes agente de socialización, el medio más influyente en el desarrollo moral y en la identidad del niño, utiliza diferentes disciplinas para el desarrollo integral de sus miembros. En ella se ven identificados distintos sistemas de educación, entre los que es muy importante el desarrollo lingüístico y el razonamiento de principios y normas para que el niño se adapte a una sociedad, interactué con ella y con todos aquellos que la conforman.

La universidad o escuela por otro lado, actúa como el segundo agente de socialización, es en este punto donde ponemos en cuestionamiento la idea de: ¿el sistema educativo es una empresa o una institución promotora de saber? ¿Los miembros que hacemos parte de esa entidad universitaria somos tratados como clientes o estudiantes? ¿Por qué si en la constitución política de Colombia la educación es vista como un derecho fundamental, no la privatizan si es de carácter totalmente público? ¿Por qué el estado le pone un valor a algo que no debería venderse? O por otro lado si hablamos de educación privada, ¿será entonces que sólo es un privilegio para unos pocos y un inalcanzable para otros?

Es necesario empezar a hacer un análisis o mejor dicho un paralelo entre la educación pública y la privada.

La realidad resulta algo oculta y silenciosa, la manipulación estatal de la educación existe y en conjunto con ella la perdida del derecho a la libertad y a la expresión.

Si tomamos posición sobre la educación como un turno de lo público podemos afirmar que esta al ser regida por el estado y por todos sus esquemas que impone, la educación se convierte en todo un monopolio, en el cual varios individuos están inmersos a seguir y a adaptarse a todo lo que el estado diseña, a los contenidos pedagógicos que crea, a la decisión que este tome sobre cuáles deben ser los objetivos académicos, a sus planes educativos a la canalización de nuestra ideas.

“El estado sabe todo, y por lo tanto enseña todo, cada plan educativo responde al juicio político imperante en el momento.” (Mario Jaramillo)

El sólo hecho de adaptarnos a las normas, leyes, y principios del mundo que nos rodea, ¿sería entonces la socialización adecuada?, según el documento guía de nuestra clase, sí, según Victoria Camps en su texto “Ética de un buen gobierno”, “mientras el pueblo y sus integrantes permanezcan adormecidos, la gobernabilidad permanecerá estable” y según el contexto educativo en el que vivimos, dicho estado somete además al cuerpo docente para evitar represalias laborales.

Nuestra libertad de conciencia es estrangulada por el poder que tiene el estado, eliminando nuestra manera de ser, de actuar y de pensar y para ilustrar esta situación se podría citar un ejemplo: “el estado en la universidad pública decide la investigación, la selecciona y otorga los dineros, publica lo que considera publicable. Ordena”.

“El talento se vende ante el fastidio de la autoridad pública. Los investigadores aparecen como un ejército de mercenarios listos a clavar los puñales en los presupuestos. Y el cultivo del espíritu se torna en cosecha de estudios e investigaciones esterilizantes. Los resultados al final, valorizan la mediocridad”. (Ensayo de Mario Jaramillo: privatización un turno para la educación.

Si la psicología social es aquella que tiene como base la interacción y partiendo de la idea de que el estado limita nuestra manera de pensar y actuar, se podría pensar que dicha psicología entra en crisis, porque en realidad la interacción no existe.

La educación pública es deficiente, deplorable, es acá donde se crea una competencia nada sana, desigual y relativa: la educación privada,
Competencia en la cual es consumidor- padres y estudiantes- optarían por la mejor.

La educación pública compite mediocremente, consigo misma, la educación privada compite en condiciones desventajosas porque no goza de peligrosa protección del estado

Vamos entonces afirmando esa idea de: la educación es eso una empresa, hay compradores- los padres y estudiantes- hay vendedores- el estado o el particular- hay un producto –la educación, la educación mediocre- hay una competencia y la socialización con relación a la educación tiene sólo como función la reproducción del saber, de la estructura y el orden social.

Reproducimos saber, no creamos, objetivisamos la realidad, todo lo que nos enseña la sociedad y los agentes de socialización, lo vamos haciendo nuestro, lo interiorizamos.

La oferta de educación lejos de ofrecer la excelencia, asiste al mercado sin calidad alguna o con calidad relativa. La demanda se encamina por productos educativos pobremente elaborados deteriorándose así la calidad de la educación.

“La oferta de mercado del estado es masiva y la de la privada es reducida. La educación pública no es un servio escaso, lo escaso es la calidad en la educación pública”, ¿pero quién la ofrece si el estado es naturalmente deficiente? El ideal sería que unos vendedores- educadores- ganen a sus competidores mediante la oferta de bienes y servios mejores y más baratos, una enseña mejor y menos costosa- y compradores –padres y estudiantes- que rivalicen con los otros a través de los precios que están dispuestos a pagar por la educación.

Lo ideal sería también tener presente la responsabilidad social de la universidad, porque el sistema educativo como empresa o institución promotora del saber, es un problema que genera en nuestra sociedad y en nuestra vida grandes cuestionamientos

En lo público como en lo privado vemos individuos o grupos que tienen intereses, derechos o propiedad en una organización, a ellos se conocen como participantes.
Dichos participantes, individuos pertenecientes a la universidad tienen situaciones o vivencias en común y se les considera que son de un mismos grupo por el sólo hecho de perseguir un mismo objetivo.

Tanto los Clientes, proveedores, empleados y accionistas son ejemplos de grupos que tienen prioridad. Cada uno tiene un interés en la forma en que la universidad desempeña e interactúa con ellos. Estos grupos de participantes pueden beneficiarse como también pueden resultar perjudicados. Del mismo modo, una organización tiene un interés en mantener el bienestar general y la afectividad de los grupos participantes. Si uno o más grupos de participantes rompieran sus relaciones con la organización, esta sufriría.

La universidad debe asegurar su propia supervivencia, cumpliendo con su responsabilidad social para todos aquellos que la integran.
En la organización tanto los estudiantes como trabajadores hasta los directivos son importantes, claro está en muchos casos esto no se cumple porque existen grados de jerarquías que hacen la diferencia entre grupos, beneficiando a unos más que otros.
Otro punto importante de tomar dentro de este marco teórico sería la identidad social, el cómo nos ven por ejemplo si nosotros pertenecemos a una institución privada los demás, cómo nos ven los demás si nosotros hacemos parte de una educación pública.
Es eso lo que en definitiva genera la competencia entre la educación pública y la privada: se fragmenta nuestra sociedad y del mismo modo al ser el individuo parte de esta, su identidad también se segmenta.

¿Vamos a la entidad pública con la intención de saber?
¿Vamos a la educación privada para que los otros nos vean como sujetos dotados de prestigio, de poder, de dinero?
Cuándo hacemos parte de la educación pública ¿nos ven los otros como individuos pobres?

Es importante tener también la publicidad dentro del problema que vimos en el caso ya que la Publicidad constituye un mecanismo de comunicación entre la Organización y todos los agentes que se encuentran fuera de ella. Es un proceso de responsabilidad gravitante, de acuerdo con esto, la Publicidad tiene el poder de multiplicar muchas veces la energía de este proceso. Así, el Poder de la Publicidad se explica por la capacidad que tiene de acceder a Medios Masivos que le permitan desarrollar la comunicación. Estos medios masivos de comunicación ayudan para que el mensaje llegue a un universo enorme de personas, y se ve mucho en la actualidad a nivel universitario. Por eso cada organización universitaria debe de tener una responsabilidad social para un buen manejo de lo hablado anteriormente, sin embargo no es suficiente solo tener responsabilidad social también es importante respetar las normas de este, Un medio de comunicación tiene el deber y la obligación social de producir información, útil, relevante e importante para la sociedad. Que se vea realmente la calidad de la información que los medio transmiten. Un buen periodismo hace que realmente halla una muy buena responsabilidad social limpia y satisfactoria para todos. Toda organización o institución educativa al tener un medio debe a los ciudadanos entregar información que les permita dar partido de los temas y asuntos. Aumento de rendimiento económico y financiero. Reducción de costos de producción a través de control de los desechos y eficiencia en recursos como energía entre otros Aumento de la reputación e imagen.
La responsabilidad social no es un tema de filantropía debido a que no es una obra de caridad ni una labor meramente altruista; tampoco es una inversión social puesto que no tiene como su única finalidad obtener beneficios económicos para la empresa por medio de la comunidad; principalmente busca beneficiar a sus trabajadores, sus familias y la comunidad en que se asienta, con la finalidad de obtener beneficios para la empresa en el mediano y largo plazo




"Pie de paginas "
[1] FECODE, CEID. EDUCACIÓN Y CULTURA: LA EDUCACIÓN PÚBLICA AMENZADA. INFORMES
[2] GUMUCIO DAGRON, ALFONSO..DIRECCIÓN Y DESARROLLO. UNIVERSIDAD DEL NORTE. VOL 12, No 1, AGOSTO, 2004. EL “CUARTO MOSQUETERO: LA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL”
[3] MEDIACIONES. Desarrollo: La escuela Latinoamericana de Comunicación. Del Hibridismo Metodológico al Compromiso ético - político.
[4] COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO.
[5] CAJIAO, FRANCISCO. PANELISTA INTERNICIONAL PARA LA EDUACIÓN Y EL DESARROLLO.
[6] SIGNO Y PENSAMIENTO: SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN: ¿de qué sociedad estamos hablando?

[7] GÁRCES, ÁNGELA. NOS-OTROS LOS JÓVENES, FACULTAD DE COMUNICACIÓN UNIVERSIDAD DE MEDELLÍN.

No hay comentarios: